Jardín en Maruri

Erribera

“Nos enamoró el concepto de jardín de lluvia”

Descripción

El proyecto en Erribera, Maruri, aborda la restauración integral de la parcela, transformando un espacio con escasa estructura en un entorno natural más funcional, equilibrado y adaptado a su contexto húmedo, ya que se encuentra en una vaguada.

La intervención parte de una serie de movimientos topográficos, fundamentales para redefinir el terreno y mejorar tanto el drenaje del jardín como la organización del espacio. A través de este modelado, se generan nuevas formas que aportan dinamismo y permiten integrar de manera más natural los distintos usos del jardín.

Uno de los elementos clave del proyecto es la incorporación de un jardín de lluvia, concebido como una solución sostenible para la gestión del agua pluvial. Este sistema optimiza la recogida y la filtración del agua, al tiempo que se convierte en un recurso paisajístico que enriquece el conjunto y favorece la biodiversidad.

El diseño se completa con el ajardinamiento del entorno mediante vegetación adaptada, reforzando el carácter natural del espacio y mejorando su integración con el paisaje circundante. La combinación de topografía, agua y vegetación da lugar a un jardín más vivo, funcional y resiliente.

El resultado es una parcela transformada que evoluciona hacia un entorno naturalizado, sostenible y coherente con su ubicación. La intervención técnica y el diseño paisajístico trabajan conjuntamente para poner en valor el lugar y convertir el agua en parte activa del proyecto.

Objetivos

FAQ

¿Dónde se desarrolla este proyecto?

En Erribera, Maruri, sobre una parcela situada en una vaguada y condicionada por un contexto húmedo.

Un espacio con escasa estructura que necesitaba una restauración integral para convertirse en un jardín más funcional, equilibrado y naturalizado.

Los movimientos topográficos permiten redefinir el terreno, mejorar el drenaje y organizar mejor los usos del jardín.

Es una solución sostenible para la gestión del agua pluvial, pensada para recoger, filtrar y aprovechar mejor el agua dentro del propio jardín.

La vegetación adaptada refuerza el carácter natural del espacio, mejora su integración con el paisaje y favorece la biodiversidad.

Un jardín más vivo, funcional, resiliente y coherente con su entorno, donde topografía, agua y vegetación trabajan de forma conjunta.

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