Finca en Erandio

Leioa-Unbe

“Donde antes solo veíamos un prado de hierba, sé que ahora vamos a pasar grandes días en familia”

Descripción

La finca situada en la zona de Leioa-Unbe, en Erandio, representa una transformación del paisaje tradicional hacia un espacio pensado para el disfrute, la convivencia y la conexión con el medio natural. Antiguamente concebida como una pradera ganadera, la parcela evoluciona ahora hacia un uso recreativo, manteniendo su esencia natural y respetando el carácter rural del lugar.

El proyecto apuesta por crear un espacio diverso y equilibrado, donde se combinan áreas de bosque autóctono con superficies de bajo mantenimiento. Esta estrategia permite adaptar la finca a un nuevo uso sin perder la identidad original del terreno, reforzando su integración con el entorno y dando valor a la naturaleza como protagonista del conjunto.

La incorporación de zonas de árido, vegetación variada y árboles frutales aporta riqueza paisajística y funcionalidad. Cada recurso contribuye a generar distintos ambientes dentro de la misma finca, evitando una lectura plana del espacio y favoreciendo una experiencia más completa, tanto visual como práctica.

Este nuevo uso convierte la parcela en un lugar pensado para el disfrute en familia, donde el paisaje se organiza para acompañar el ocio al aire libre, el descanso y la vida cotidiana en contacto con la naturaleza. La finca deja de ser solo un prado de hierba para convertirse en un espacio tranquilo, accesible y versátil.

Como resultado, la intervención recupera el valor del terreno y lo adapta a las necesidades actuales sin perder su identidad original. La finca de Leioa-Unbe se transforma en un entorno natural más habitable, equilibrado y coherente con el carácter rural de Erandio.

Objetivos

FAQ

¿Cuál era el punto de partida de la finca?

Una antigua pradera ganadera en Leioa-Unbe, Erandio, que se transforma hacia un uso recreativo y familiar.

Crear un espacio diverso, equilibrado y conectado con el medio natural, manteniendo la esencia rural y la identidad original del terreno.

Áreas de bosque autóctono, superficies de bajo mantenimiento, zonas de árido, vegetación variada y árboles frutales.

Aporta riqueza paisajística, diversidad y funcionalidad, generando distintos ambientes dentro de la finca.

Un uso orientado al disfrute en familia, el descanso, el ocio al aire libre y la conexión con el medio natural.

Una finca más habitable, tranquila, accesible y versátil, adaptada a las necesidades actuales sin perder su carácter rural.

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